01
feb
11

Un poquito de por favor

“I busted a mirror and got seven years bad luck, but my lawyer thinks he can get me five”
Stephen Wright

¡Órale! ¿Ese quién es?

A cada uno le toca escoger la cuchara con la que ha de comer

Ayer era uno de esos fines de mes en los que podría haber comido uno de esos pasteles de chocolate que venden en Costco, pude haberme tomado una botella de vino tinto y 10 cervezas, podría acabarme un bote completo de helado y cinco hamburguesas con queso de Mc Donald’s…

Era uno de esos días en los que el suéter y el pantalón me quedaban tan holgados, que parecían el pelaje de un oso después de meterse a un río para pescar truchas. Me miré al espejo, en los vidrios anchos de los edificios, en el retrovisor de mi coche y sólo encontré a un sujeto flaco y pálido, trasnochado y gafa-pasta. No reconocí la imagen.

Y a pesar que desde hace años me muero de hambre y deseo comerme al mundo en un buffet de Las Vegas, Nevada… Ayer me quedé por fin sin apetito; pude aprovechar esa oportunidad que brindan los pocos destellos que tengo de sentirme delgado, cuando vislumbro la realidad de mis días, pero no lo hice. Era 31 de enero de 2011, el último día de uno de los eneros más cruentos que he vivido.

A veces uso mi departamento como locación

No por mucho madrugar se amanece más temprano

Empieza todo con las ascuas laborales, que aunque no es una noticia mala sí me perturba porque en este momento estoy a la espera de varios cambios en mi traspaso a la televisión pública; quisiera escribir más al respecto, pero mis asesores (sé que suena muy tonto) me recomiendan que me mantenga al margen hasta que se consoliden las acciones por tomar. Pero es un hecho que estar a la expectativa fue el inicio de una serie de eventos desafortunados.

Es triste pedir, pero es más triste robar

Me sacaron 10 mil pesos de la tarjeta en un bar de mala muerte, era muy tarde y entre fiestas; los típicos bastardos que exigen mucha propina y que aunque les digas una y mil veces que quieres la cuenta cerrada, la

Nos hubiéramos quedado a jugar Wii en mi cuarto

traen abierta. Y aunque taché varias veces la línea de en medio, descubrí horrorizado al día siguiente que me habían metido un gol de copa mundial.

Fui al tugurio en cuestión varias veces después para reclamarles, pero nunca quisieron dar la cara; cada vez me aseguraron que el encargado estaba en otro lugar como Kuala Lumpur o Papúa Nueva Guinea, los pretextos más pendejos. Así que hice mi queja en el banco… El trámite ya lleva más de un mes y supuestamente resolverán la controversia mañana. Espero que me regresen el dinero.

Tanto va el cántaro a la fuente hasta que se rompe

Después me lastimé estúpidamente la mano en una tertulia y mi reloj quedó dañado sin posibilidad de reparación, bueno, eso es lo que dicen en Swatch. Recorrí varios centros comerciales y relojerías esperando que tal vez pudieran arreglar sólo el cristal, pero en todos fui rechazado.

Incluso en Swatch Santa Fe, la casa matriz, rechazaron a mi buena amiga Ale Labra, quien muy amablemente lo llevó por mí. Le dijeron que ya no tenían los cristales para este reloj ¡Más patrañas! Buscan que la gente compre nuevos relojes… Nada de tecnología y atención del primer mundo ¡Una mierda esta relojería suiza!

Estar con una mujer toda la noche no afecta el desempeño de un beisbolista. Lo que afecta es estar parado toda la noche buscando una

Take me out to the ball game (foto actual)

Cuando era niño jugaba baseball en el Colegio Cristóbal Colón. No era muy bueno; toda la primaria, secundaria y prepa me la pasé lanzando, cachando, bateando ¡Vamos! Haciendo errores en el cuadro, pero cómo me divertí; hice grandes amigos, de los que no me he separado desde entonces.

Tanto que durante el otoño del 2010 Guillermo Malo Juvera organizó un equipo con varios de los que alguna vez dejamos el alma en los campos de la Avenida Pierre Lyonnet, territorio lasallista. Mis amigos gordos, casados y con hijos jugando conmigo los domingos en la Liga Delegacional de Beisbol Azcapotzalco. Los Piratas.

Fue un gran inicio. A pesar de que perdimos desde un principio, hubo muchas reconciliaciones entre los que estaban distanciados, gran emoción por usar una manopla una vez más, un sentimiento de camaradería general y por supuesto, la oportunidad de volver a vivir los días idos de la niñez y pubertad.

Pienso que antes no jugaba tan bien porque en ese entonces era un niño un tanto impresionable y con poca autoestima debido a mis

Nuestro primer juego. Ahora todos tienen uniforme

constantes peleas familiares. Pero desde que volví a jugar era un hombre nuevo que en lugar de llegar al cuadro por base por bola, batea como si le estuviera pegando a las injusticias y zozobras de este mundo.

Me sentí muy bien, empecé con este nuevo equipo con la nueva actitud, la actitud de la revolución de mis pasos. Pero llegó enero y seguimos perdiendo. El equipo se desmoralizó y nuestro desempeñó dejó mucho que desear. Muchos ya dejaron el equipo, pero como piratas seguimos a flote, luchando contra la marea, perdidos entre maderos flotantes en el mar. Náufragos en Azcapotzalco.

¡Qué follón!

Después un largo tiempo de promiscuidad desinteresada, conocí fortuitamente a una chica muy “guay” e interesante. En un principio no puse mucha atención a los estímulos de la hipófisis, esos que te convencen de estar enamorado; pero de pronto me hallé en una confusión total. Según yo, y ya llevaba mucho tiempo así, lo único que quería en cuanto a relaciones entre géneros era la amistad o el sexo.

Ya me había acostumbrado a la idea de que no encontraría en este mundo alguien que realmente me gustara otra vez y estaba muy a gusto así, conociendo gente, optando por las relaciones fugaces y meramente carnales… Pero la conocí. Su aspecto es sumamente interesante; unos enormes ojos tan negros como los bucles que pueblan su cabellera, una muy apreciable figura que sólo le dio armonía a mis pensamientos… Y podría seguir describiendo punto por punto a esta bella mujer, pero no quiero caer en cursilerías.

No sólo eso… Sino que también disfruté su conversación, tanto que el nerviosismo le puso cierre a mi boca y cada vez que trataba de hacer un comentario inteligente o amable sólo pude balbucear tonterías ¡¿Qué rayesillos me pasó, carajo?! Se suponía que ya nadie me importaría… Esta es la parte de la historia en la que una desventura se encuentra con la otra, como dos amantes a la tenue luz de un farol en la Colonia Roma.

Disfrutando en mi coche aún intacto

 

El día que la conocí, ya tenía planes con Nancy León; quedamos que disfrutaríamos un poco de teatro por la tarde, ella llevaría a su hoy ex novio italoalemán (o bueno no sé) Maurizio y a su primo Israel, por lo que uní las amistades e hicimos una buena pandilla cultural. Los cinco fuimos al teatro Helénico y estacionamos el coche en la esquina.

Vimos “Cáncer de Olvido” con Roberto Sosa, la personificación de un escritor que es injustamente secuestrado y torturado por el gobierno debido a su pluma inconforme. Faltaba muy poco para terminar y como un retrato inesperado al flash tuve un mal presentimiento. Sólo quería ir a ver mi coche. Al principio nada me pareció extraño, nos subimos y busqué en la guantera el IPod para escuchar buena música en el camino de regreso y el GPS para poder llegar, ya que soy un perdido.

Mi extinto GPS. Qué bonito se veía en mi coche

No estaba ninguno de los dos aparatos. Buscamos debajo de los asientos, en nuestras mochilas, en la cajuela, pero los accesorios habían “desaparecido”. De pronto Israel miró la puerta del piloto y me mostró una cerradura destrozada y un rayón de 10 centímetros ¡Ladrón descuidado! No pudo hacer un trabajo “limpio” a pesar de que nos encontrábamos en la colonia Guadalupe Inn.

Es del conocimiento de casi todos, que ese barrio tiene supuestamente mucha categoría y aunque he dejado al pobre Asterix en la Morelos y la Guerrero, lugares famosos por sus semejanzas con Liberia o Somalia, fue en la Guadalupe Inn donde la delincuencia hizo una más de las suyas… Pero no pude ponerme a gritar como loco, psiquiátrico porque una muy interesante mujer venía en el asiento del copiloto.

AXA no pagó ni un quinto, yo compré esa póliza que cubre cualquier daño; al marcarle a los muy pepinos (igual de ladrones que el tipejo que me jodió la chapa) me dijeron que mi póliza dejó de ser “completa” desde septiembre del año pasado… Ah bueno, ahí sí me puse a gritar como loco, psiquiátrico, pues yo sigo pagando lo mismo o hasta más por esos que supuestamente están “reinventando los seguros”. Pues olvídenlo, me cambiaré a otra compañía de inseguros.

Bueno, por un momento dije: Oh, el hecho de haberla conocido significa que mi suerte cambiará, seguro que igual le gusto – Y pues

Pero Asterix seguirá recorriendo los caminos

salí con ella un par de días más, con los amigos aquí y allá. No sé en qué estaba pensando y el último día, al dejarla en la casa en la que se estaba quedando me apresuré, perdí la cordura, quise ser sincero y le dije la neta del planeta.

Hombre, no esperaba que me dijera: Sí, tómame – Ni siquiera estaba yo buscando una relación, pues debido al tiempo de conocernos eso sería ridículo; pero un beso y un “a mí también me gustas” hubiera bastado. Pero no fue mala onda, sólo me dijo la típica de “me gustas más como amigo”… Un momento, ahora que lo escribo suena mucho peor que cuando lo pienso ¡Oh, qué desdicha!

Miedo al cuchillo

Nunca piensen que no les puede ir peor ¡Porque su situación siempre puede empeorar! A dos días de la desilusión amorosa, que mi hermana se pone grave y la internamos por una apendicitis aguda… No quiero ni hablar de los gastos de hospital, la preocupación y mi chiquilla en el más absoluto dolor.

Salió ilesa

Un pero bueno

Pero hoy le dieron el alta a Jimena, la operación fue todo un éxito y como cuando los fantasmas de Poltergeist hacen que la casa se comprima entre luces y gritos, en este inicio de febrero se respira un aire distinto y suave, es un momento perfecto para replantearme el camino, preparar mis armas y enfrentar la guerra que se vislumbra en el horizonte.

Epílogo

También asaltaron a Abril en la avenida Álvaro Obregón, nadie le ayudó y no había ni un solo policía en las calles. Ah pero para chingar a la gente decente están muy buenos. Constantemente abordan a uno que otro incauto (incluyéndome) para señalar faltas que ni existen en el código penal y que tampoco tienen algún sentido coherente. El domingo pasado salí a comprar cigarros, eran casi las once y vi a un hombre cargando una especie de árbol;

Presa de la delincuencia una vez más

este señor lucía de lo más humilde y al parecer intentaba venderlo, hacía mucho frío y el pobre no traía chamarra. Cuando salí del OXXO dos policías le estaban poniendo unos cates mientras lo metían a la patrulla. El hombre trataba de defenderse oralmente, pero de todos modos lo aventaron a su automóvil del mal con todo y árbol. Uno trata de dialogar con estos gorilas, pero al parecer hablan otro tipo de idioma. Ellos deberían estar en la cárcel por abordar a los ciudadanos comunes en lugar de protegernos y por usar frases como: “¿Vistes lo que hicistes?”, “Haiga sido, quien haiga sido”, “Súbete arriba de la patrulla” u “Oríllese a la orilla”, el típico.

Suero improvisado durante la apendicitis de Paco

La apendicitis es uno de esos padecimientos “sencillos” para la medicina, pero hace un poco más de 100 años la gente se moría sin siquiera saber por qué. Mi hermano Paco tuvo apendicitis y hoy mi hermana se recupera de una operación de rutina que da de alta al paciente en tan sólo un día, pero me aterra pensar que si viviéramos en el siglo XIX yo estaría más solo que una ostra. Dios bendiga a la medicina moderna e ilumine a los investigadores para que sigan adelante con sus descubrimientos.

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